
El Guggenheim de Bilbao ofrece estos días una espectacular muestra de arte ruso desde el siglo XIII hasta nuestros días. El arte ruso, por poco difundido tal vez, aparece como un gran desconocido, pero nos puede sorprender muy gratamente. Es el caso de la obra de Ilya Kabakov, del que se muestra una genial instalación titulada “El hombre que voló al espacio”: una fantástica incursión en el universo de los ??ltimos años del régimen comunista a través de la historia de un hombre que trata de escapar de su vida, e idea la manera de hacerlo, autopropulsándose y partiendo hacia el espacio. En su cuarto quedan sus zapatos y un agujero en el techo, prueba de que logró salir. Se dice que nunca más se ha sabido de él, con lo que su operación parece que resultó un éxito.


