
La exposición que se inauguró el sábado en la sala “Abierto por Obras” de Matadero de Daniel Cánogar, es sin duda alguna la mejor intervención que se ha hecho en este espacio tan duro y sobrecogedor, –Se trata de la antigua cámara frigorífica del matadero”“. Dada la naturaleza inhóspita y la escala de la sala tiende a “comerse” las intervenciones que se hacen en ella.
Sin embargo la sutileza y elegancia de Daniel Cánogar ha podido con ella, se trata de cinco piezas distribuidas a manera de cruz latina en la sala de planta rectangular, un eje principal formado por las tres mas potentes: Nos recibe una muy similar a la que presentó en almas y máquinas en las que bombillas y tubos fluorescentes fundidos forman una gran pantalla sobre la que interviene.
La segunda pieza (en el centro) está formada por trozos de maquinas tragaperras que van iluminándose, adquiriendo el protagonismo a lo largo de la secuencia, la tercera que cierra la sala por la parte posterior es una enorme maraña de cables de todo tipo colgando del techo en los que unos rayos de luz de diversas geometrías hacen que adquiera vida al moverse a través de ellos.
A los flancos se localizan dos estructuras similares de cintas de video que forman un espacio vectorial que va mutando desde los colores el movimiento o la alternancia de dicho “espacio vectotrial” al verse complementado por los destellos en el suelo y la pared contigua para formar un precioso espectáculo.
Te recomiendo ampliamente que vayas a verla porque se trata de una instalación a la que tanto la descripción escrita como las fotografías no hacen justicia, hay que verla personalmente. Está hasta el 15 de Marzo.
Te dejo con algunas fotografías que tomé…










