El suplemento dominical de El País es un elemento de comunicación popular bastante potente, se lee mucho y durante mucho tiempo: en los bares y peluquerías es una referencia el resto de la semana al menos; en él se publica éste artículo acerca de los arquitectos españoles en la frontera de los 40´s.

En un movimiento cedricpriciano, traigámoslo a la mesa para que la gente opine sobre ello.

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¿Qué motivos tiene esta generación de arquitectos para sonreír a la cámara? En España hay un grupo cada vez mayor de proyectistas que hace las cosas de otra manera. Y no lo vive como renuncia, sino como pasión. No les preocupa ni construir por todo el mundo ni adscribirse a un estilo. Ni siquiera les inquieta diferenciar un sello propio. Casi todos rondan los 40 años y sus desvelos pasan más por escuchar a la sociedad y dar respuesta a sus problemas que por construir de acuerdo con estrictas normas ajenas. Buscan más experimentar con materiales industriales y reciclables que apoyarse en la bandera de la sostenibilidad como una etiqueta o una estrategia promocional. Su propia estrategia es hacerlo cada vez mejor. El objetivo: llegar a los usuarios, cambiar la vida de los lugares. Y la de la gente.

Hoy, en EPS: Arquitectos con nuevas respuestas, un reportaje de Anatxu Zabalbeascoa.