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El jurado propuso conceder el premio de VPO al proyecto de 22 viviendas sociales para jóvenes en el barrio de El Rastro, Vara de Rey (Madrid) de los arquitectos Mónica Alberola, Luis DíazMauriño y Consuelo Martorell.

Se valoró muy positivamente la inserción en un pequeño solar entre medianeras de un programa diverso y complejo, así como el esfuerzo por recuperar los valores de las tradicionales corralas, los patios de vecindad rodeados de corredores, y de abrirlos puntualmente a actividades colectivas, entre ellas las del cercano Rastro. El patio interior que “ensancha” la plaza del General Vara del Rey, al que se vuelcan viviendas y espacios vecinales, y muy particularmente la calidad de la sección, que reinterpreta libremente con su doble membrana el balcón tradicional, constituyen asimismo, a juicio del jurado méritos destacables.

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22 Viviendas de VPO

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El jurado acordó conceder dos menciones: al proyecto de viviendas de protección oficial en Salou (Tarragona) del arquitecto Toni Gironés, y al de viviendas para estudiantes en el campus de Bellaterra de la Universidad Autónoma de Barcelona, de Eduard Bru.

Del primero, destacó su capacidad de plantear de un modo integrado las discusiones que se dan cita en una tipología de vivienda pasante, consciente de los valores universales y, también, de los puramente locales en una resolución que contempla forma y tecnología de un modo ajeno a exhibicionismos innecesarios, donde los materiales y la vida se muestran tal como son y, respondiendo a sus funciones, evolucionan en sincronía con el paso del tiempo, atendiendo a las condiciones de la arquitectura y aceptando que la potencia de la vida, lo imprevisto, prevalece más que cualquier otra previsión.

Del segundo proyecto, de viviendas para estudiantes universitarios, destaca la inserción mesurada en un terreno en pendiente, definiendo a un lado una plaza urbana y al otro abriéndose al paisaje del Vallés. El edificio se va plegando para buscar un mejor ajuste topográfico y respetar las preexistencias, y se perfora para relacionar el espacio cívico con el paisaje del valle de Sant Domènec. La sobriedad del tratamiento de conjunto, a base de materiales prefabricados para ganar en economía y rapidez de ejecución, contrasta con el tratamiento de grano menor, confiado a materiales e industrias locales.