edgargonzalez.comLIGA es una plataforma de exposiciones en la Ciudad de México para promover el intercambio de ideas e investigación sobre la práctica arquitectónica contemporánea. El espacio es una iniciativa del despacho PRODUCTORA en colaboración con la curadora y crítica de arte Ruth Estevez y mostrará 4 muestras de jóvenes arquitectos latino americanos al año.

El siguiente texto nos lo envía el arquitecto Wonne Ickx sobre la exposición inagural:

El pasado 29 de abril se inauguró LIGA, Espacio para Arquitectura en la Ciudad de México. El espacio es una iniciativa del despacho PRODUCTORA en colaboración con la curadora y crítica de arte Ruth Estevez y mostrará 4 muestras de jóvenes arquitectos latino americanos al año.
La primera exposición fue comisionada al despacho Chileno Pezo von Ellrichshausen, quien intervino el pequeño espacio con una gran maqueta de un museo que alberga una revisión de los proyectos más importantes de casi 10 años de trayectoria, distribuidas sobre 12 salas. Mauricio Pezo y Sofia von Ellrichshausen crearon así una estructura madre que acoge los distintos dibujos, maqueta e imágenes de sus proyectos y a la vez crea una suerte de auto retrato de la oficina. Su intervención no solamente expande el espacio de apenas 16 m2 de la galería en una composición precisa de amplias salas de exposición, pero a la vez reflexiona sobre la problemática de la representación arquitectónica.
“Una selección de doce obras construidas o en proceso de construcción resume el trabajo de diez años del estudio chileno-argentino Pezo von Ellrichshausen. El montaje de estas obras ocupa una secuencia circular de salas organizadas alrededor de un patio central. Cada obra se presenta en una única sala mediante un modelo a escala 1:20 y una serie de dibujos y fotografías de gran formato. La selección de obras intenta explicar la estructuración espacial que cruza la investigación del estudio. Sobre la planta cuadrada del Museo, dos salas en esquinas opuestas contienen dos experimentos tipológicos en el límite entre arte-arquitectura: por un lado los pabellones MXYZ, una pequeña serie de salas cúbicas para montaje de exposiciones; y por el otro el pabellón 120P, una secuencia horizontal de perímetros amurallados solo por puertas. En las dos esquinas contrarias se presentan dos piezas monolíticas de hormigón con programas mixtos: la casa POLI, un cubo vaciado frente al océano pacífico; y la casa CIEN, la propia residencia y taller del estudio Pezo von Ellrichshausen. La muestra ha sido concebida como una oportunidad para revisar principios de carácter, abstracción y unidad formal sobre los que insistentemente retornan los autores a través de sus obras.”

 

Para terminar, un texto de la curadora Ruth Estevez, titulado Ni más ni menos

Cuando yo uso una palabra —insistió Humpty Dumpty—
quiere decir lo que yo quiero que diga…, ni más ni menos.
—La cuestión —insistió Alicia— es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
Capítulo VI. Alicia a través del espejo

Cuando un arquitecto conceptualiza el espacio para exhibir su obra, tiene que construir un esquema base para una lectura precisa, donde las palabras y los significados se construyen todos al mismo tiempo. Un museo de doce cuartos dispuestos alrededor de un cuadrado invisible, funcional en su idea de cubo blanco. Pero no nos hagamos ilusiones. Este espacio singular no podría mostrar la obra de cualquiera. Soterradamente, funciona como  autorretrato físico del despacho chileno Pezo von Ellrichshausen que, conscientes del poder de tal ejercicio, sólo puede albergar las imágenes de sus propios proyectos. Inherente a cualquier muestra de arquitectura, las obras no están, sino representaciones de las mismas. El proyecto, ya sea en forma de maqueta, dibujo o fotografía, se desarrolla  entre el pensamiento y el hecho;  a un paso de la realidad y lo que uno quiere contar de ella, sin que la oportunidad de lo material pueda afirmar una cosa o la otra.
Pezo, consciente de la posibilidad de narrar, establece una gramática discreta  para entender el entramado de sus composiciones. Escogiendo la matriz inicial, reflejo de toda su arquitectura, prescinde de cualquier detalle que confunda, vinculando el objeto físico con su verdadero nombre. Un esqueleto estructural que, al fin y al cabo, formará después las frases consecuentes, o se quedará en abstracto, a expensas de cobrar sentido. Pezo pone a nuestro alcance el lenguaje básico, manera personal de pensar la arquitectura. En su materialidad física, podría ser la exégesis de un vocabulario.
Desde la sencillez de las formas, el espectador recorre el espacio circularmente, regresando al principio tantas veces encuentre el final. Cada vez podremos darle una lectura diferente, aunque las estructuras sean contundentes en significado.
Funcionan pues estas formas como las reglas de Pezo Von Ellrichshausen que, de manera chomskyana, fundamentan una teoría innata de su arquitectura en este cuadrilátero transitable.
¿Acaso se puede dirigir el significado de las cosas?, ¿es que un nombre tiene que significar necesariamente algo? — preguntó nuevamente Alicia a Humpty Dumpty. Tal vez sólo sea posible si uno es un huevo, metáfora literal y algo estrambótica de todo asunto primigenio.
Tantas veces se disponga de este museo, tantas formas podrán ubicarse en él. Y una vez agotadas las combinaciones posibles, Pezo siempre podrá recurrir a diferentes significados, si uno consigue que las palabras, tal y como cuestionaba Alicia, puedan significar cosas diferentes. Ni más ni menos.


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