
Wonderland es una gigantesca infraestructura abandonada, después de que el gobierno chino decidió redirigir a otra región las financiaciones para atracciones turísticas. La fotógrafa inglesa Catherine Hyland ha realizado una serie de fotografías y vídeo sobre este extraño proyecto fantasma que arrancó en 1998 y nunca finalizó. Debido a los desacuerdos entre promotores y agricultores locales acerca de los derechos territoriales, se quedaron a medio construir, diseminadas en los campos de maíz, las estructuras de lo que iba a ser el parque de atracción más grande de Asia.
Estos esqueletos en ruina cohabitan ahora con la ciudad: han sido adoptados por los lugareños como una nueva área de ocio urbano. Atrapados en el limbo, espacios híbridos entre “real” y artificial, estas ruinas contemporáneas devuelven una sensación de fantasía etérea, como la huella de un sueño roto: la antitésis de “maravillas” que pretendían ser, su valor alterado permanentemente.















