Nunca he entendido la aberración que existe sobre todo en Estados Unidos acerca de amamantar en público, al menos para mí el acto de amamantar es de tal ternura y generosidad-Amor que me parece muy natural. La sensación que tengo es que en España no es un gran problema. Sin embargo en el vecino pais del otro lado del Atlántico siempre ha sido un tema taboo.
Prueba de esto son los 12,000 arrestos anuales que se efectúan a señoras dando de comer a sus hijos o_O (WTF!!!!)
Jill Miller ha respondido a este absurdo creando para la bienal de Pittsburgh, “The Milk Truck” una furgoneta adaptada para crear un espacio de “amamantamiento” privado.
El mecanismo es el siguiente: si una chica es recriminada por amamantar a su crio en público puede “denunciar”/llamar al milktruck colocando su localización, el milktruck acudirá en su ayuda y aparcará frente al establecimiento que se encuentre y ofrecerá un lugar para que pueda alimentar cómodamente a su bebe.
El irónico e interesante proyecto se ha llevado a cabo gracias a donaciones de Kickstarter
visto en lainformacion













se perdona que seas un cabronazo, sobre todo si estás forrado, pero no se admite la homosexualidad o que amamantes a tu hijo, así nos va… qué obcecación con la moral aparente en el país del porno, touché Edgar!!
I’m loving it! Tiene como ese puntito de furgoneta del A Team al rescate que me encanta…
Y ahora en serio, es que ese puritanismo absurdo que impera en nuestra sociedad no lo entiendo. Aquí en España tenemos menos prejuicio hacia el amamantamiento, pero en alguna ocasión se me ha acercado una señora mayor (es curioso, suelen ser ellas las que peor lo miran y las más osadas en comentar) para decirme “niña, tápate, haz eso en el baño”, como si estuviese realizando algún acto escatológico… ¡Milk Truck, te necesito! Me pido para Reyes un Casio como el que tenía Michael Knight para avisar al camioncito cuando sea menester…
Besos lácteos,
Lady Vaga.
Huy, totalmente de acuerdo con Lady Vaga. Mítico el comentario de una señora: “Haga el favor de cubrirse o váyase a otra parte a dar pecho, que mi marido no tiene por qué ver semejante espectáculo!!”. En fin. Una pena. Es lo que tiene la ignorancia.