En el minidocumental que puedes ver a continuación, va una muestra de cómo se puede conseguir mucho con muy poco. Te presentamos el proyecto Isang Litrong Liwanag / A Liter of Light / Un Litro de Luz.

Este es uno de esos proyectos que hacen que te cuestiones que, si hay otra manera de hacer las cosas, si un planteamiento alternativo a los tradicionales puede mejorar la calidad de vida de las personas más desfavorecidas… ¿por qué seguimos malgastando recursos?, ¿por qué parece que todos los caminos llevan a ensanchar más la brecha ya existente entre los países “en vías de desarrollo” o “del ¿tercer? mundo” y los que “todo lo tienen/tenemos”?

Este proyecto, diseñado y desarrollado por estudiantes del MIT (Massachusetts Institute of Technology) es un claro ejemplo de lo mucho que se puede hacer con muy poco. El elemento estrella es la botella de luz solar, también conocida como Solar Bottle Bulb, cuyo diseño responde a los principios básicos que todo producto tecnológico debería seguir para satisfacer las necesidades básicas en las comunidades en desarrollo: fácilmente reproducible mediante un proceso de fabricación sencillo y una inversión económica mínima (principios seguidos por la corriente que defiende una “Appropriate Technology”).

Tan sólo son necesarios los siguientes “ingredientes”: una botella de plástico reciclable (PET), una pequeña porción de chapa corrugada o plana (depende de la cubierta original), una solución mezcla de agua, cloro y sal y unas sencillas herramientas para realizar los cortes y el sellado.

La Fundación MyShelter, con Illac Díaz a la cabeza, se ha propuesto iluminar un millón de hogares en los lugares más desfavorecidos de Filipinas. Hasta el momento, el proyecto arroja resultados muy positivos: el número de hogares que ya disponen de esta instalación alcanza la cifra de 15000 (en los barrios de las afueras de la capital, Manila) y, según las previsiones, otras 10000 botellas de luz solar serán instaladas antes de que finalice el 2011.

Pero no sólo comporta un progreso en el nivel de calidad de vida en los hogares de esta gente sin recursos:

- un gasto menos para aquellas familias que, teniendo un suministro eléctrico en muchos casos deficiente, tenían que pagar desproporcionadamente por tener luz artificial para desarrollar las tareas del hogar;

- un peligro menos al eliminar la necesidad de encender fuegos y/o velas en el interior de las casas que no contaban con suministro eléctrico de ningún tipo, lo cual desembocaba con suma facilidad en incendios y grandes pérdidas;

sino que, cada una de las botellas de luz solar que se instale en el lugar en el que hasta ahora había una bombilla de luz incandescente, ayudará a ahorrar los 17kg de CO2 que cada uno de estos dispositivos eléctricos emite al año.

Además de todo esto, el proceso de fabricación es en sí mismo un motivo de celebración ya que los miembros de la comunidad se involucran desde el minuto uno en el mismo, lo cual favorece las relaciones interpersonales (escasas, a veces, en muchos de estos barrios), aporta conocimientos a quienes colaboran y enriquece, en definitiva, al conjunto.

Nos despedimos con otro vídeo, esta vez… un “How-to-do-it” o, lo que es lo mismo, un “¿Cómo se fabrica…?. Disfrútenlo!!! ;)

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