corrala 05 mireia saura

“100 x 100 corralas”

Un taller centrado en la corrala, un tipo de vivienda tradicional madrileña, que reivindica el valor y la actualidad de estas casas patio en altura.

Zira02, un colectivo que participa dentro de “el Ranchito”, nos invita a su proyecto “100×100 corralas” que se está desarrollando durante toda esta semana en el Matadero.
El martes tuvimos el placer de acompañarles de la mano de los arquitectos Farfan y Estella en una visita por algunas de las corralas de Madrid.

La corrala es un tipo de vivienda que surgió en el barrio de Lavapiés en el siglo XVII.
Todo comenzó con Felipe IV en Madrid, cuando ésta era ya la capital. El que entonces era rey de España ordenó construir la cerca para controlar que todos los productos y víveres que entraban en la ciudad pagaran su correspondiente impuesto, así como para vigilar las personas que llegaban a Madrid.
En 1650 esta cerca abarcaba la montaña del Principe Pío, el buen Retiro y Atocha. El problema que ocasionó fue que impidió el crecimiento de la ciudad “extramuros” hacinando su población durante más de doscientos años. (fuente: Madripedia )
De esta manera surgen las corralas.

La estructura de estos edificios está hecha de madera y los muros suelen ser de adobe. En estas primeras que se construyeron el ladrillo aún no está incorporado.
Los arquitectos, conocedores de estos materiales tradicionales, desarrollan gran parte de su trabajo en la rehabilitación respetuosísima de las corralas. Aseguran que, al igual que otras tipologías de arquitectura tradicional, la construcción está absolutamente fijada por unas reglas de sostenibilidad, llamaríamos hoy, que funcionan a la perfección:
La inercia térmica de unos muros gruesos, la transpirabilidad de los materiales que hacen que la vivienda respire o la existencia de un patio interior que guarda el frescor en verano son algunos de los ejemplos.
Es por eso que intentan continuar con esa coherencia constructiva, realizando rehabilitaciones comedidas, poco costosas y que aseguran la durabilidad del edificio.

En la visita contamos también con la presencia de Luis Prieto, un maestro del estuco, que nos explicó la importancia del  yeso tradicional, que hoy día pierde propiedades debido a todos los aditivos que se usan, o también detalles que cuestan la estabilidad de un edificio, como pudimos comprobar en la corrala del número 13 en la calle del Oso, donde la fijación de elementos metálicos es incompatible con los paramentos de adobe por una diferencia de dilataciones. En muchas ocasiones causan nuevas patologías también porque cambia la forma de funcionar del edificio, desviando las cargas y creando nuevos daños como grietas o abombamiento de los suelos, por lo que muchas veces es mejor hacer un buen estudio de los daños del edificio y arreglarlos que ir reforzando la estructura con barras de acero a diestro y siniestro.

Otro factor que se tiende a pensar acerca de las corralas es que son un tipo de infravivienda por el hacinamiento en el que se vive. Más de una vez hemos oido hablar de los pisos patera, en muchos casos esta situación se da en el barrio madrileño de Lavapiés.
Esto no es un problema de la vivienda, sino del mal uso que se le da. Por lo general, las viviendas en corrala suelen ser pequeñas, y los metros cuadrados en una vivienda son importantes en función del número de habitantes que habite en ellas.

Estas cuestiones y muchas más se están tratando en el taller de Zira02 que durará hasta el próximo viernes 3 de febrero.

 

 

Otra de las actividades realizadas dentro de “El Ranchito” esta semana ha sido su taller de mecedoras, organizado por Lys Villalba y María Mallo en colaboración con Inteligencias Colectivas, en el que han reunido a un gran número de participantes que han aprendido a hacer mecedoras de varilla de hierro y zuncho plástico trenzado.

Si quieres más info sobre las actividades de “El Ranchito” pincha aquí.

 

En la visita nos acompañó y en este post ha participado Pablo G. Sabariegos.
Y damos gracias a Mireia Saura por sus fotos.

 

 

7 replies
  1. KobeCuba
    KobeCuba says:

    Hola Cecilia, soy un asiduo admirador de tu prosa arquitéctonica. Muy interesante el artículo, sobre todo la reseña histórica, que desconocía, y el tema constructivo y de materiales, en el que no se suele ahondar…
    Ahora vienen los ‘peros’! Jeje. Lógicamente es una opinión personal, basada en un caso que conozco de familia corralera. Creo que son consideradas infraviviendas porque en su origen se metía a una familia al completo en una vivienda con una crujía de 2 metros en la q se iban sucediendo las estancias, teniendo sólo ventilación e iluminación las de los extremos; por lo que sí que son unas condiciones bastante malas… Tampoco digo que todas las corralas sean iguales.
    Por lo que creo que, más allá del valor simbólico y la vidilla que llevan asociada… Solamente son válidas para 1 ó 2 personas, y reestructurando la distribución interior.
    Como bien dices, los metros cuadrados deben ir en relación al número de personas que van a vivir; pero el tamaño de la estancias suele pasar el límite para un uso adecuado.
    Dicho todo esto, congratulations!! I will follow you!

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  2. Cecilia GT
    Cecilia GT says:

    Hola “KobeCuba”, ante todo ¡muchas gracias por dejarnos tu opinión!
    Estoy de acuerdo contigo en que existió una desproporción entre el espacio y nº de personas. Y es cierto que hay casos donde existen habitaciones sin ventanas y demás historias que hoy, por salubridad, están prohibidas.
    Personalmente, por lo que nos contaron, y se cuenta en este artículo, hay mucho que aprender sobre la técnica constructiva tradicional, que suele optimizar el material y buscar soluciones sencillas que generan menos problemas que edificios construidos hace 50 años. Por tanto, considero que es positivo mantenerlas, intentando buscar nuevos usos, regenerando el interior siempre que sea posible, para que, como tú dices, continue teniendo vidilla!

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  3. Kobecuba
    Kobecuba says:

    Si,estoy de acuerdo en lo de los sistemas constructivos,y su recuperación para usos adecuados! Así que nada, todos a rehabilitar corralas! Jeje.
    Un saludo!

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  4. A. Eduardo
    A. Eduardo says:

    Hola Cecilia:
    Me alegra verte enfrascada en esta temática de las corralas. Como cualquier otra, esta tipología nos muestra sus lecciones. Al analizarla reflexionas sobre su contexto temporal y social, materiales, prestaciones, limitaciones y carencias; si es alternativa o testimonio del pasado.
    A mí me sorprende el aprovechamiento que tradicionalmente se ha venido haciendo por doquier de la tierra como material constructivo; en particular, de los tapiales aunque ahora me viene a la cabeza la muralla de adobe datada en el Calcolítico que aparecíó hace poco en Marroquíes Bajos, aquí en tu Jaén natal.
    ¡Ánimo y … a seguir para adelante!

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