Proyecto One 57 del premiado Pritzker Christian de Portzamparc

One 57. Estrategias para convertir la gran manzana en producto de lujo

 

Tras los ataques terroristas del 11 de septiembre, la ciudad de Nueva York se enfrentó a uno de los momentos más difíciles y caóticos de su historia. En Noviembre de 2001, Michael R. Bloomberg fue elegido Alcalde la Ciudad de Nueva York y llegó al poder con el claro objetivo de conseguir que el Sueño Americano sobreviviera.

 

Futura vista del One 57 desde el Sureste de Central Park

 

 

Como si de una reformulación del logotipo de Milton Glaser (“I Love New York”) se tratara, Bloomerg diseñó junto con la multinacional McKinsey&Company una estrategia de marketing en el que la ciudad se convertía en un producto de lujo. Nueva York pasaba a ser una marca registrada. Su agresiva campaña de marketing urbano requería de una transformación física y morfológica de la ciudad con el fin de crear un entorno de lujo urbano para atraer a los talentos empresariales de todo el mundo.

 

 

Proyectos de regeneración urbana como la reconversión de las vías del tren subutilizado en el parque elevado High Line; la transformación del borde costero de la ribera del río Hudson en el segundo parque más grande de Manhattan, el Hudson River Park; o la construcción de torres residenciales con sello de lujo como el proyecto One 57 del premiado Pritzker Christian de Portzamparc, forman parte de su estrategia de transformación urbana.

 

 

 

¿Pero pueden las infraestructuras de esta ciudad de lujo abastecer las necesidades más básicas del ciudadano neoyorquino? Tras el paso de Sandy, ha quedado claro que esta metrópoli vive en un equilibrio sostenido que permite su funcionamiento pero que con facilidad llega al colapso. El jfk tuvo más de 18.000 cancelaciones; 65.000clientes se vieron afectados por la explosión del generador de la central eléctrica Con Edison y el metro sufrió las peores averías en sus 108 años de historia restableciendo su sistema por completo 8 días después de las inundaciones. El fallo de las infraestructuras de la ciudad junto con el desalojo de cientos de ciudadanos (tanto de la línea costera, como de los terrenos más bajos de Nueva York) han cuestionado la sabiduría, idoneidad y sostenibilidad del Plan “lujoso” de Bloomberg.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ni la filosofía Smallbone de sus cocinas, ni sus paneles de vidrio curvados, ni la armonía Kahniana entre sus dependencias servidas y servidoras, ni si quiera el perfecto equilibrio entre sus apartamentos de lujo clásico y lujo moderno, han conseguido salvarse de este precario equilibrio sostenido, roto tras el paso de Sandy. El colapso de la grúa del One 57, a causa de los fuertes vientos, marcará la historia de este edificio no sólo con su impactante incorporación al skyline de la ciudad sino también como ejemplo paradójico del lujoso Nueva York de Bloomberg.

 

Proyecto One 57 del premiado Pritzker Christian de Portzamparc

Vista panorámica de 360º a Central Park y a la región tri-estatal

Acceso principal al One 57 por la Calle 57

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